La del pirata cojo

El metro de Berlín tiene unos tramos en superficie, en los que, como en otras ciudades del mundo, va elevado.

En uno de esos tramos de la linea uno, que va hacia Warschau Straße, el tramo elevado coincide con el canal. Surca las aguas del canal que une el Spree con el Havel. En este escenario me encuentro un día yendo a Kreuzberg, esperando el tren a Görlitzer Bahnhof.

Como el tren no viene, miro por la ventana y observo el canal: el agua, algún que otro pato y toda la basura que lamentablemente la gente ha ido tirando.

En esas, el tren ya viene y me coloco cerca del vagón, para subir. Me despisto un poco, se abren las puertas y casi me choco:

AAAARGHHH – dice el loro.
-
Leches, ¡un loro! – pienso.

Pues sí. Del vagón se baja un hombre con camiseta a rayas horizontales negras y blancas, chaleco de cuero y un loro en el hombro. Me acuerdo de las pelis de piratas que he visto recientemente.

En Berlín no hay mar, pero sí tenemos piratas con loros. Me acordé de aquella canción de Sabina: La del pirata cojo.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Y yo más (Alemania en la fiebre del fútbol)

Ahora que tenemos a diario fútbol, en Alemania se vive muy intensamente esto del mundial.

Como la semana pasada. Todos los días paso por la Embajada de Sudáfrica pero no todos los días se ve una “manifestación” a sus puertas. He llegado a ver manifestaciones en contra de países con regímenes dictatoriales pero no me esperaba una manifestación a las puertas de la embajada sudafricana.

¿El motivo? Manifestarse en contra de las vuvuzelas que tanto están dando que hablar. Una panda de jóvenes aficionados alemanes con camisetas con símbolos contrarios a las famosas trompetillas. Un par de periodistas alemanes y dos japoneses (¿qué harán ahí?)

¿Y cuál es su forma de prostestar? Haciendo sonar las vuvuzelas. Además en un horario en el que la embajada ya ha cerrado. Esto me hace pensar. Quieres que prohiban una cosa y te vas ahí con esa cosa a manifestarte.

Imaginemos manifestaciones en contra del aborto, el tabaco, las drogas, con el mismo modus operandi…vamos, ¡el despiporre! ¡Digno de ver!

Luego hay una competición encubierta a ver quién pone más banderas alemanas en el coche. Que si una bandera en una ventanilla, que si otra en la otra, que si una bandera en la antena de la radio, que si una peganita gigante con una bandera en la puerta, que si una bandera pillada en el capó… ¡Y yo más!

También venden banderas de otros países, eso sí, casi todos llevan la bandera alemana por si acaso de coartada. -Eh, llevo una bandera de Grecia, pero también voy con Alemania, no me rayes el coche.-

Y menuda paliza están dando con lo del árbitro. Hasta han puesto un montón de comentarios en la página de facebook del pobre Undiano. Tantos que se ha dado de baja. Y no le llamaban precisamente bonito. Hay que aprender a saber perder.

Pero no se queda la cosa ahí. En nuestra querida televisión pública que financiamos directamente (al menos los tontos que pagamos) podemos ver al gemelo del Fary (Günter Netzer, ex del Real Madrid):

Mirale, si parece que se va a poner a cantar.

Pero mejor que el Fary alemán, es Katrin Müller-Hohenstein poniendo en la misma frase a Klose (nacido en Polonia y de padres polacos) y al día del partido nacionalsocialista. Algo así como que al meter el gol ha vivido el día del partido nazi interiormente. Recordemos que Alemania tiene en sus filas a dos o tres futbolistas de ascendencia polaca, un español, un brasileño, un ghanés… vamos que más bien parece el carnaval de las culturas que el día ese que ha mencionado esta señora.

Y para terminar, la ya mencionada televisión pública ha emitido este video colgado en su página web, para causar un poco más de polémica, esta vez frente a Italia, con lindezas como:

“Quien gane la copa me importa una mierda, pero que no sea Italia otra vez”

“Pisando, insultado, escupiendo, así ¿queréis ganar?”

“Gel, aceite, cremas, están por todos sitios, esto es deporte no una fiesta de gays”

“Pizza, pasta, mafia, Berlusconi,
es suficiente, no queremos más”

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La marca del siglo

Pues me acabo de enterar de a quién han concedido uno de los premios de “La marca del siglo”, Marke des Jahrhunderts. Este premio se concede a las empresas que cumplen con los estándares alemanes de calidad y llegan a un alto grado de excelencia.

Ha sido a una marca de chimeneas. Una marca que será todo lo excelente que quieras, pero con poca repercusión en el mundo hispanohablante. Y es que con el nombre que han ido a elegir no me extraña:

Y lo mejor su eslogan: Calor para Europa. ¡Serán guarros los tíos! Y a qué van las chimeneas, ¿a gas?. Un poco escatológica la empresa. Eso sí, sus productos están que te cagas

Este es un puro ejemplo de la importancia de la marca y los estudios de mercado para saber el significado en otras culturas. Las marcas europeas en China, por ejemplo, buscan traducciones fonéticas de sus marcas y nombres de productos con significados positivos en la medida de lo posible.

Otro ejemplo de un producto con poco tino es un medicamento:

En este caso no es un producto que se venda de forma exclusiva en Alemania, pero a mí me hizo gracia. Vas a la farmacia a por algo contra los dolores menstruales (no míos, por supuesto) pero no. No buscas eso, buscas pan. ¡Y tú sin saberlo!

Y pasamos a las bioladen. No, no tiene nada que ver con una aceituna con un pepinillo. Tampoco tiene que ver nada con delitos sexuales. Son las tiendas que ahora tan de moda se han puesto, las tiendas de productos biológicos.

Ya terminando, tenemos unos centros comerciales con un nombre especial. Ya me lo decía mi amiga María C., que le daban náuseas, o mejor dicho en alemán:

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

Otra vez con el inglés

Pues nada, ya va siendo hora de escribir otra entrada del blog, porque si no me vais a echar de menos. Y vuelvo para recalcar la importancia del inglés tanto en Berlín como en cualquier parte del mundo.

Y es que sin el inglés no podríamos entender ni las ofertas de trabajo que uno recibe. Como, por ejemplo, esta:

Bueno, no es toda la oferta, claro, pero me interesa ver el segundo punto. Empezamos a leer, entrance to, eh, ¡para!, ¿”vergünstigtem”?, yo que empezaba a entender la frase. ¡Pero si es alemán!. Menos mal que lo entiendo.

Así que te dan un ticket de precio reducido para la Corte Constitucional Federal. Leche, esto si es que es nuevo para mí. ¿Un ticket para visitar el tribunal constitucional alemán? Qué moderno…y ¡encima de empresa!

Oye, pero si yo vivo en Berlín. Y el tribunal constitucional alemán está en Karlsruhe, ¿te pagarán también el viaje? Esto me parece raro…

¿No habrán puesto a la pobre becaria (¿por qué siempre las pobres becarias son chicas?) a hacer una traducción rápida? ¿O al becario Google Translator?

Pues después de preguntarme el porqué de tan extraño ticket, intenté encontrar la misma oferta en alemán. Y la encontré. Claro, me habían mandado dos archivos pdf, uno en inglés y otro en alemán. Y ahí estaba.

Qué mal puede quedar una empresa por una simple sigla. De BVG a BverG. De la empresa de transportes de Berlín a la Corte Federal Constitucional. Yo creo que tampoco la traducción literal de la sigla hubiera sido tanto problema, pero todos sabemos de traducciones que han ido más allá y se han quedado más acá. Como en este caso.

Y lo mejor es que luego pedían un inglés perfecto. Jawohl!

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

El hombre del mini

Mientras que países como Francia y Bélgica discuten la prohibición del Burka, Alemania ya tiene desde hace tiempo la prohibición de taparse la cara en actos públicos, como son las manifestaciones.

Es decir, que, en un principio, una mujer con Burka no podría manifestarse en Alemania. Es lo que se denomina Vermummungsverbot. Otro día hablaremos de las manifestaciones en Alemania, pero hoy me quiero centrar en el hecho de ir con la cara cubierta por la calle.

Quien pasea por Wedding, Kreuzberg o Neukölln no debe extrañarse al ver mujeres con los tradicionales pañuelos musulmanes. Tampoco al ver mujeres completamente cubiertas con el Burka, aunque éstas no sean tan habituales en las calles. Y es que estos barrios berlineses cuentan con una alta población de religión musulmana.

Lo que no es tan habitual son los pasamontañas. Y menos en verano. Debía ser principios de septiembre, cuando todavía hacía algo de calor, los últimos días de este verano que tenemos por aquí. Volvía del trabajo, andando despacio, disfrutando de un paseo de 10 minutos que me separaba de casa. Estos paseos que vas atontando, pensando en esto y en lo otro y sin prestar mucha atención en lo que te rodea, sólo descansando un poco la mente.

Y cuando vas así, a veces, por lo menos a mí, me pasa que inconscientemente me quedo mirando a algún punto de la calle. Así como si nada. Y de un momento al otro, vuelves al mundo y te fijas en lo que estás mirando. Un coche verde. Un mini de estos nuevos, tan chulos. Qué bonito.

Ah, y hay alguien dentro. En el asiento del conductor. Tu vista se acostumbra a la luminosidad que hay dentro del coche. El conductor va de negro. De negro hasta las puntas del cabello. Con guantes. En septiembre. Sólo ves los ojos y piensas:

¿qué leches hace ese así?

Lleva guantes, pasamontañas, una chaqueta que parece de cuero, negro. Y en un instante, recuperas también el oído que también estaba en Babia. Te está pitando. Te está haciendo señas. Y tú te haces el tonto, el sordo, el mudo y sales pitando y no paras hasta que llegas a casa, recobras el aliento y se lo cuentas a alguien.

Seguramente el hombre venía de trabajar, o estaba preparando un buen trabajo.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

El idioma equivocado

Esto de saber idiomas está muy bien. Hasta que alguien se empeña en contestarte en uno que ni es el tuyo ni el que estás utilizando.

Y no es una cosa que ocurre solo en Berlín. Ya le pasó a dos amigas mías alemanas en Atocha Renfe. Querían comprar un billete de tren para visitar Toledo. Después de esperar la cola que siempre hay en Atocha, preguntaron si había billetes para el día siguiente:

- Queremos dos billetes para mañana a Toledo.
- Full.- Respondió la señorita de Renfe.
- ¿Y para pasado mañana?
- Full.
- Disculpe, pero me puede contestar en castellano.- Reprocha una de mis amigas.
- Es usted quien ha empezado en inglés.

Pues sí, ya ves. Estudias muchos años un idioma para que luego te respondan en otro. Y esto mismo me pasa en Berlín. Me pasó en un hotel y en varios restaurantes. Vas lleno de confianza, diciéndote que hoy no vas a cometer ningún fallo y luego, te hablan en inglés.

En mi segunda visita a Berlín, en un hotel cerca de Alex, llegamos y vamos directamente a hacer el check-in (qué bien saber inglés para estas cosas). Indico en alemán que tenemos una habitación reservada. Me pide en inglés el DNI. Lo mira como diciendo ¡qué pequeño, cómo mola!. Me confirma los días de estancia en el hotel y me indica el número de habitación, en inglés. Le pregunto a qué hora tenemos que dar la habitación, en alemán. Me responde en inglés. Renuncio a hacer más preguntas dado que sólo quiere hablar inglés y yo he venido a Alemania a hablar alemán. El recepcionista me mira, parpadea, me vuelve a mirar y me dice:

- Todo el rato estuvo hablando en alemán, ¿verdad?
- Sí, todo el rato. Desde el principio.
- Ah, usted perdone. Habla muy bien alemán.

Se me queda cara de tonto. Vamos a la habitación a descansar, el viaje ha sido duro.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Qué pequeño lo tienes…el DNI

Es impresionante. Es impresionante que una de las cosas que más guste a los alemanes es el tamaño de nuestro DNI. Sí. Lo ven tan pequeñito, tan práctico,  ¡cabe en cualquier cartera!.

Y además tiene chip. Con lo que les gusta a los alemanes lo de la tecnología. Eso que nunca he usado el chip de mi DNI, pero bueno, lo tiene.

Cada vez que voy a un sitio y me piden el DNI me montan un pollo. Como una vez en el Deutsche Post (correos). Iban a ser las elecciones nacionales y tenía que recoger las papeletas para poder votar por correo. Llego, entrego el papel que te dejan en el buzón y piden que me identifique. Saco mi DNI.

das ist aber klein!

(¡Pero qué pequeño que es esto!)

Me dice la persona que me atiende. Y luego empieza a gritar por toda la oficina, – Mira Paca, qué pequeño, es que es muy práctico.- Paca mira el susodicho y dice – Uhhh, ¡pero si eso parece de juguete!- respondiendo. La otra contesta -que no, Paca, que no es de juguete, ¡que tiene chip!- Como si los juguetes no tuvieran chips.

Después de cotillear, manosear, meter en el bolsillo, meter en la cartera (para comprobar qué bien cabe) vuelve la oficina al trabajo. Toda la cola está entusiasmada esperando a que las empleadas de correos terminen de comparar.

Y viene lo dificil. Uff, ¡cuánto nombre! Y encima con nombre compuesto. -Con poner Miguel (lease migüel) vale, ¿no?- Me pregunta la amiga de Paca, que no se llama así. – Mejor ponga mi Familienname (mi apellido)- Respondo. -¿Y cuál de todos es?- Me vuelve a preguntar. Se lo aclaro.

Luego viene el reverso. -Anda, pero si viene su dirección de Alemania-. Qué casualidad que venga mi dirección actual en mi DNI. -Y esto de María, ¿qué es?- Explico que en nuestro DNI viene el nombre de nuestros padres. -Y eso, ¿para qué sirve?-

Claro, no lo entiende, en el Ausweis no vienen esos datos innecesarios. En el DNI alemán encuentras el color de ojos y la estatura de la persona a identificar. Que digo yo que no bastará con la foto.

Bueno, después de una larga espera, nuestra amiga va a por la carta con las papeletas. La trae, y me pregunta, -y ¿por qué tenéis dos apellidos?-. -Creo que eso se lo explicaré en las siguientes elecciones.-

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario